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Algunos rasgos del TEA (Trastorno del Espectro Autista)

Algunos rasgos del TEA (Trastorno del Espectro Autista)

El Trastorno del Espectro Autista está caracterizado, principalmente, por dificultades para la comunicación, la interacción social, el juego simbólico, la falta de flexibilidad en el razonamiento y comportamiento, etcétera.

La mayoría de las personas han escuchado alguna vez en qué consiste, sin embargo… ¿conoces algunos de los rasgos más característicos que presentan las personas con autismo? Quizás, para entenderlo mejor, nos puede ayudar centrarnos en algunos de éstos, relacionados, en este caso, con el comportamiento.

Se han observado una amplia gama de comportamientos repetitivos en niños con autismo y Asperger, incluyendo manierismos motores repetitivos, un deseo obsesivo por la monotonía, reacciones negativas de cambio, y una estrecha gama de intereses que se persiguen de manera obsesiva.

En primer lugar, vamos a hablar de las compulsiones y rituales. Existe una tendencia a desarrollar conductas repetitivas que influyen tanto en la vida del sujeto como de su familia, siendo importante aprender a evitar factores que desencadenen estas conductas, así como saber afrontarlas cuando se produzcan. Sin embargo, estas compulsiones y rituales no deben ser necesariamente considerados como un problema si no están haciendo daño a los demás.

Las compulsiones se conocen como aquellas secuencias fijas que son realizadas “como si” el sujeto tuviese presión para completarlas en un orden determinado, en respuesta a las normas que se deben aplicar de manera rígida. Por ejemplo, algunas compulsiones pueden ser:

  • Colocar determinados objetos en posiciones o relaciones espaciales exactas.
  • Abrir todas las puertas a un ángulo determinado.
  • Apagar todas las luces.
  • Sentarse en sillas particulares durante las comidas.

Por otro lado, presentan una tendencia aparentemente inflexible a rituales específicos,  los cuales presentan una secuencia determinada y un porqué. Muchos niños con autismo están preocupados con las rutinas, tanto en casa como en el medio escolar, siendo difícil cambiarlos sin provocar una rabieta u otros problemas emocionales. Esta inflexibilidad puede influir en los familiares, quienes, sin darse cuenta o aceptando con frustración, acaban siguiendo determinados rituales para evitar un enfrentamiento emocional. Algunos ejemplos de rituales en niños con autismo pueden ser:

  • Seguir una ruta exacta a la escuela todos los días.
  • Extender la servilleta y colocar su cuchara en ella antes de comer.
  • Tocar 4 veces la cremallera de la chaqueta.
  • Tocar primero el suelo, luego la mesa y finalizar tocando la persiana.

Además de las compulsiones y rituales, vamos a acabar hablando de otro rasgo característico del comportamiento que afecta a una persona con autismo, como son los manierismos motores estereotipados y repetitivos del cuerpo. Se refieren a los movimientos de todo el cuerpo complejos, estereotipados y voluntarios que el sujeto realiza, tales como:

  • Agitación del brazo mientras se balancea de puntillas
  • Agitación de manos o aleteo.
  • Palmadas.
  • Manipulación de un objeto.
  • Saltar hacia arriba y hacia abajo.

En este caso, a pesar de que los comportamientos no sean dañinos, es recomendable trabajarlos ya que interfieren con la atención de la persona que los está realizando, son altamente reforzantes en comparación con otros refuerzos que se les puede ofrecer por alcanzar otras conductas más adaptativas y, además, afectan a las relaciones sociales.

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